There will be blood
Solo hay dos futuros estrenos que me quitan el sueño cada noche: uno ya ha quedado lo suficientemente claro en este blog (y al que no se haya dado cuenta le daré con el látigo), y el otro es la nueva película de Paul Thomas Anderson, mi director favorito (con el permiso de Dios padre todopoderoso).
Después de la prometedora "Sidney", el peliculón de 35 centímetros "Boogie Nights", la genial locura de "Punch-drunk love" y por supuesto esa grandiosa, colosal, majestuosa, apabullante, mítica, mejor película de los últimos años y absoluta POM (Puta Obra Maestra) "Magnolia", Pablo Tomás deja los guiones originales y adapta la novela "Oil!" de Upton Sinclair sobre un magnate del petróleo y su rebelde hijo en los años previos a la Gran Depresión. ¿Una nueva "Las uvas de la ira"? ¡Dios, sí! Y a juzgar por las críticas que van surgiendo, espero el mismo puñetazo en el estómago que con la novela de Steinbeck y la película de Ford.
Supuestamente se estrenará a finales de año en los EEUU y aun no se sabe cuando llegará a nuestras pantallas, pero yo sigo contando los minutos...
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